6.24.2006

MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA

He buscado esta tarde algo con lo que seguir haciendo este peregrinaje, este blog algo rarillo, lo sé, sobre la Virgen de la Granada. Algo poco usual en el contexto de la red. Sobre todo si se tiene la manía de que lo sagrado de las creencias está reñido con lo moderno… No sigo. Me parece estúpido tener que demostrar que la Virgen es lo ultramoderno, lo revulsivo en este mundo de presunta racionalidad y poco lúdico, tal materialista y tan poco espiritual, cuando lo que hace al hombre es su espíritu y la acción del espíritu. Y que eso no significa ninguna moralina, ninguna restricción a la libertad. Porque la Virgen María es la propia libertad, la que nos garantiza la propia libertad. Léase a Berceo, tan viejo y tan moderno siempre. Su libro Los milagros de Nuestra Señora son un maravilloso goce, algo que retrata y contiene todo el espíritu de su época en lo más espiritual. En ellos está la Virgen María como si no estuviera. Con esa presencia que lo llena todo y no se nota, no se agota, no molesta jamás. Precisamente en esa obra literaria mayor del castellano se comienzo con la descripción del jardín del Paraíso, y en el centro de ese jardín hay un granado… Pero callamos. Preferimos que lo descubra el lector ávido de saber, humilde lector que se acerque a la obra de Berceo.